Muchas personas ya saben que nuestro imponente elefante africano es una de las piezas más emblemáticas del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). Muchos otros conocen la intrincada historia de cómo se disecó y llegó a nuestras salas, y la de todos los personajes que participaron en

esta increíble aventura, digna de ocupar las páginas de un libro. Uno de los grandes protagonistas fue el taxidermista del Museo Luis Benedito que, tras disecar este elefante, consiguió que fuese y siga siendo, casi 100 años después, la pieza estrella de nuestras salas.

Pero empecemos por el principio, mejor dicho, por 

Luis Benedito en su estudio esculpiendo un elefante en arcilla

uno de ellos. Porque en este ejemplar tan querido por todos, confluyen varios principios. El primero se remonta a 1913, cuando el duque de Alba (padre de la ya fallecida duquesa de Alba), caza este descomunal ejemplar durante un safari. Como era patrono del Museo, decide enviar allí la piel del animal, una vez extraídos los colmillos como trofeo. Y ¿a quién iba dirigida? Pues no podía ser más que a Luis Benedito, el taxidermista del Museo junto con su hermano José María, dos escultores de la naturaleza autores de la mayoría de los dioramas que tenemos en nuestras salas.

Operarios posando con la piel seca del elefante

A partir de ese momento comienza uno de los mayores retos a los que seguramente se enfrentará Luis en su vida profesional: la taxidermia de un animal que no ha visto nunca. Aunque su primer desafío fue convencer al director del Museo, Ignacio Bolívar, que no lo veía claro. Lo consiguió, aunque 10 años después, y se hizo en el Jardín Botánico. 

Ilustración realizada por Ximena Maier que muestra el trabajo de los taxidermistas

Unos 600 kilos de piel, carros de bueyes, balsas de cemento, contactos con especialistas en la materia, dibujos a tamaño natural, armazones de madera, vaciados en escayola, telas metálicas, 77.000 alfileres, más de 9.000 pesetas y un buen número de trabajadores lograron que siete años después el elefante estuviera listo y pudiera emprender su pequeño viaje por la Castellana, en un carro de madera sobre el que aún permanece subido, hacia el MNCN.

AÑOS DE TRABAJO

KILOGRAMOS DE PIEL

PESETAS

ALFILERES

Traslado del elefante a su paso por Cibeles

Y es aquí donde la historia de este animal vuelve a empezar, ahora como la pieza más emblemática del Museo Nacional de Ciencias Naturales. El elefante luce imponente, ante la mirada de un público atónito, impactado por el tamaño y la majestuosidad de uno de los animales más bellos que existen y que en esa época era impensable ver tan cerca. Desde ese momento han pasado casi 90 años, algún cambio de ubicación y muchas exposiciones, pero sigue asombrando a niños y no tan niños, subido en su carro, testigo silencioso del tiempo y ajeno al respeto y al cariño que despierta en quienes trabajan en el Museo y en quienes lo visitan.

Texto: Cristina Cánovas

Ilustraciones: Ximena Maier

Fotografías: Archivo MNCN

Ilustración del elefante realizada por Ximena Maier