Los retos demográficos a los que se enfrentan las sociedades actuales se han convertido en un tema prioritario dentro de las agendas de I+D, tanto nacionales como internacionales, y están además en el centro del debate público y de las políticas actuales de los gobiernos europeos, con la creación de Comisiones, tanto en el Parlamento como en el Senado español, como dentro de la Unión Europea, contemplando aspectos como la baja fecundidad, las migraciones, el envejecimiento de la población, la despoblación, entre otros. La demografía condiciona la política y gobernanza de las administraciones desde el nivel local hasta el nacional e internacional, pero también las condiciones de vida cotidianas, las relaciones humanas de género, familiares y entre edades o generaciones, los mercados y las relaciones de producción y de trabajo. La importancia del volumen, estructura y características de la población para la planificación de políticas económicas y sociales condujo a los sistemas estadísticos modernos a asumir la producción regular de estadísticas poblacionales desde finales del siglo XIX y al desarrollo técnico de la demografía como disciplina analítica y explicativa.

Sin embargo, a las consideraciones inalterables sobre la relevancia del conocimiento demográfico cabe añadir otras nuevas, algunas muy recientes, que han cambiado radicalmente algunas de las características del objeto de estudio (las poblaciones y sus dinámicas), pero también el tipo de datos manejados para su estudio, las técnicas e instrumentos de análisis y las consideraciones científicas, políticas o sociales que hoy debe asumir la disciplina demográfica.

  • El objeto ha experimentado una transformación histórica radical, rapidísima e irrepetible: la revolución reproductiva. Los dos componentes de la reproducción, natalidad y duración de la vida, intrínsecamente vinculados, se han situado en una nueva relación completamente distinta a la que mantuvieron en toda la historia de la humanidad hasta prácticamente el siglo XIX. El resultado es que vivimos en sociedades en rápida transformación. Su comprensión y previsión requieren un esfuerzo investigador multiplicado.

La natalidad y la duración de la vida experimentan nuevas relaciones

  • Los seres humanos han cambiado en este proceso. La tradicional y precaria relación entre la vida y la muerte se ha roto con una ampliación dramática del tiempo medio de vida (inferior a los 35 años al empezar el siglo XX, y superior a los 70 en la actual población mundial). Pero este cambio se ha conseguido porque se han alterado las ancestrales características humanas de salud, nutrición, estatura, educación, entorno de trabajo y doméstico… Las poblaciones avanzadas tienen hoy capacidades, demandas, derechos, problemas o aspiraciones radicalmente distintas a las de cualquier momento histórico anterior.
  • La nueva sociedad global, en todas sus facetas, desde la económica hasta la medioambiental, coloca a la demografía en una posición estratégica sin precedentes. Objetos de estudio tradicionales de la disciplina, como la movilidad y distribución en el territorio, adquieren hoy una relevancia inusitada, ya sea por la definitiva urbanización de la población mundial, con la consiguiente despoblación rural, o por las 

La nutrición es esencial en la mejora de la esperanza de vida

consecuencias de las migraciones internacionales, incluyendo las causadas por conflictos o por el cambio climático, y demandan nuevos enfoques y perspectivas más globales.

  • A los cambios en el objeto y en el contexto histórico de la disciplina hay que añadir la auténtica revolución experimentada por las fuentes de datos, la metodología de análisis y por los medios tecnológicos para su almacenamiento, tratamiento estadístico, visualización y comunicación.

El resultado de estos cuatro motores actuales de cambio obliga a la demografía a ampliar sus temáticas tradicionales, a dialogar con otras disciplinas –desde la matemática a la genómica pasando por la biomedicina–, a proponer marcos explicativos transdisciplinares y a asumir un nuevo compromiso ético y social. El futuro inmediato de la disciplina es de un interés inusitado para la investigación científica en general y para la gobernanza nacional e internacional. No es de extrañar, por tanto, que algunos de los proyectos punteros europeos en el área se centren en este tipo de análisis transversal, como la sociogenómica, las metodologías de registros longitudinales en epidemiología, big data y demografía en el proyecto LONGPOP-ITN o el efecto de la obesidad, la nutrición o la diabetes en el futuro de la esperanza de vida en el proyecto ECHO-ERC, los dos últimos coordinados por el CSIC.

En la actualidad, resulta fundamental la propuesta de marcos explicativos transdisciplinares

En el CSIC, la demografía lleva décadas realizando este esfuerzo en múltiples direcciones. Desde la demografía histórica, con los trabajos de reconstrucción de poblaciones históricas y creación de genealogías, así como la recuperación y procesamiento masivo de datos anteriores a los generados por los sistemas estadísticos nacionales, hasta la demografía actual con la incorporación de registros 

poblacionales heterogéneos en bases de datos relacionales, vinculando el pasado con el presente y permitiendo el seguimiento científico de la población en el largo plazo. Eso ha conllevado que la información estadística y su tratamiento y difusión en España se sitúen a niveles internacionales punteros. Y ello se ha conseguido gracias a la estrecha colaboración entre el CSIC y las propias instituciones estadísticas autonómicas (por ejemplo: IECA), nacionales (INE) e internacionales productoras de esos datos, en la elaboración y creación de nuevas estadísticas.

Las bases de datos relacionales permiten el seguimiento científico de la población a largo plazo

De manera que el CSIC está en una excelente posición para dar respuestas a retos inmediatos de la demografía:

  • Dotar a la investigación de infraestructuras modernas, donde el enlace de registros administrativos y estadísticos y el big data tendrán cada vez mayor protagonismo.
  • Abrir los estudios de población a un entramado temático, teórico e instrumental mucho más complejo e interdisciplinario, con sinergias que los vinculen a las ciencias de la vida, de la salud, económicas y políticas, pero también a las computacionales, logísticas y éticas.
  • Contribuir a una mejor comprensión y comunicación social de los cambios demográficos.
  • Conectar la investigación social con las administraciones públicas y con las empresas para contribuir a la planificación y al avance social y económico.

Creemos que dentro de este debate público, que se encuentra en el núcleo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, es necesaria la visualización del trabajo científico que se desarrolla en España en Demografía y Estudios de la Población, y transmitir ese conocimiento a la sociedad.

Diego Ramiro Fariñas

Julio Pérez Díaz