En primer lugar, querría agradecer la oportunidad que se me brinda de participar en la Newsletter del CSIC. Asimismo, aprovecho para exponer el trabajo que se realiza en la Vicepresidencia de Organización y Relaciones Institucionales (VORI). Desde mi llegada hace 18 meses al cargo, he podido comprobar día a día y certificar el trabajo que un conjunto muy reducido de personas realiza para coordinar, impulsar y dar forma a aspectos esenciales de la Misión del CSIC, apoyando de esta manera a toda la compleja y descentralizada estructura del Consejo.

La VORI es un órgano directivo del CSIC que, en coordinación con las otras vicepresidencias y la secretaría general, y bajo la dirección de la presidencia, ejerce un triple papel institucional y administrativo dentro de la estructura del CSIC: en primer lugar, es la responsable de la ordenación de los 120 institutos, centros y unidades, centrándose especialmente en el gobierno de los 57 

Víctor Velasco Rodríguez

institutos de carácter mixto y las intensas relaciones con las entidades cotitulares de los mismos; en segundo lugar, orienta y asume las relaciones institucionales del CSIC con terceras entidades a través de la participación en más de 250 entidades y con el papel insustituible de los delegados y representantes institucionales en las comunidades autónomas y, por último, dirige la organización que gestiona los instrumentos necesarios para articular las actividades colaborativas que proponen los institutos del CSIC y sus órganos directivos, existiendo actualmente más de 1.500 instrumentos colaborativos en vigor (convenios principalmente).

No obstante, todas estas cifras, que reflejan una intensa y compleja actividad de tipo organizativo e institucional, resultan estériles si no se consideran y relacionan con las otras tareas que se realizan en el ámbito de dirección y supervisión de la VORI. Estas áreas de actividad finalista juegan un papel fundamental para el cumplimiento de la Misión del CSIC de cara a su legitimidad social y están dirigidas por las siguientes unidades: la Unidad de Recursos de Información Científica para la Investigación (URICI), la Editorial del CSIC y la Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica.

En esta tribuna que se me ofrece, querría centrarme en una de las tres, la que se ocupa de la divulgación científica. Desde hace años el CSIC está consolidando una estructura estable para comunicar e implicar a la ciudadanía en el conocimiento científico generado en sus centros e institutos, cumpliendo así con su compromiso social y convirtiéndose en uno de los referentes nacionales de cultura científica.

El fomento de la cultura científica se ha convertido en uno de los requisitos imprescindibles para hacer frente a los desafíos demandados internacionalmente en materia de ciencia, tecnología e innovación. En un contexto científico cada vez más exigente, los gobiernos y las instituciones públicas de I+D+i están llamados a adquirir un compromiso firme con la transferencia del conocimiento a la sociedad.

La creación de la Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica en 2008 establece una estructura de referencia y de apoyo a los investigadores, institutos de investigación y delegaciones del CSIC, a los que debe sensibilizar y dinamizar para asumir que la divulgación es consustancial con la investigación. Actualmente se estima que el 30% de la plantilla del CSIC participa en más de 12.000 actividades de divulgación (actividades presenciales y online incluidas) a lo largo del año, a las que asisten casi 1.400.000 personas.

El incremento de las actividades y la implicación del personal investigador se ha logrado, también, gracias a la colaboración con otras instituciones públicas y privadas. Colaboraciones que, muchas veces, necesitan gestionarse con convenios y contar con la ayuda de investigadores, personal de institutos y otras vicepresidencias, cerrando un círculo de esfuerzos coordinados para un mismo fin.

 

 

 

 

 

Vicepresidencia de Organización y Relaciones Institucionales