Un pequeño pinchazo en el talón a las pocas horas de nacer: quien haya nacido en España a partir de los primeros años 80 no se ha ‘librado’ de esta práctica médica hoy conocida como la prueba del talón. Gracias a ella es posible detectar de manera temprana algunas enfermedades congénitas que pueden generar serios problemas de salud y que, de otro modo, pasarían inadvertidas.

Gabriella Morreale siguió trabajando en su laboratorio hasta pasados los 80 años

En nuestro país, debemos la introducción de esta prueba a Gabriella Morreale, que falleció en diciembre de 2017. Nacida en Milán en 1930, hija de padre diplomático y madre bióloga, a los 11 años se afincó con su familia en Málaga. Estudió Química y realizó la tesis doctoral en la Universidad de Granada. Desde entonces su carrera científica estuvo estrechamente vinculada a la de su marido, el médico Francisco Escobar del Rey. Tras realizar una estancia postdoctoral en la Universidad de Leiden (Holanda), ambos se incorporaron como investigadores al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 1958. Más tarde contribuirían a la creación del Instituto de Investigaciones Biomédicas, centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), donde Morreale desarrolló su actividad hasta pasados los 80 años, mucho después de su edad oficial de jubilación.

A lo largo de su vida realizó importantes contribuciones científicas que tuvieron un gran impacto sobre la salud pública en nuestro país. Entre otras cosas, luchó por la introducción de la sal yodada en España para la prevención del bocio, introdujo la mencionada prueba del talón y demostró la importancia de las hormonas tiroideas maternas en el desarrollo del cerebro del feto.

Ya durante su tesis doctoral, realizada bajo la dirección del químico Emilio Gutiérrez Ríos y como becaria del médico Eduardo Ortiz de Landázuri, probó que en la Alpujarra granadina, al igual que en otras muchas regiones españolas, la carencia de yodo era la causante del bocio endémico, un aumento de la glándula tiroides que origina un bulto en el cuello y a veces hipotiroidismo y discapacidad intelectual. Morreale también demostró que este trastorno podía prevenirse dando sal yodada a la

La sal yodada previene el bocio

población, una campaña que resultó muy eficaz.

Estos estudios continuaron en Las Hurdes a partir de 1967 con resultados similares. Pese a ello, la adición de yodo a la sal común no fue adoptada en España hasta 1983 y tampoco se ha logrado la yodación generalizada de la sal, como sí ocurre en otros países.

Morreale, junto a varias colaboradoras, en los años 60

En 1976 Morreale inició un estudio piloto para la detección del hipotiroidismo congénito, una enfermedad que se da cuando la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea y que puede derivar en casos de discapacidad intelectual y retardos en el crecimiento. A partir del análisis de la sangre del talón de los recién nacidos, estableció un programa que hacía posible el diagnóstico eficaz y precoz de la enfermedad, lo que a su vez permitía tratar a los afectados con hormona tiroidea y evitar así que desarrollaran los otros trastornos.

En pocos años el programa fue adoptado por todas las comunidades autónomas, algo que ha permitido prevenir hasta la actualidad unos 6.500 casos de discapacidad intelectual y cretinismo. Por esta contribución, en 1983 Morreale y Escobar recibieron junto a su equipo el I Premio Reina Sofía de Prevención de la Subnormalidad (hoy conocido como Premio Reina Sofía de Prevención de la Discapacidad).

casos de discapacidad intelectual y cretinismo han sido prevenidos en españa gracias a la prueba del talón

Otra de sus líneas de investigación fue la importancia de las hormonas tiroideas maternas para el desarrollo del feto y, sobre todo, del cerebro fetal. Morreale fue una pionera a nivel mundial al demostrar que las hormonas tiroideas maternas protegen el desarrollo fetal, una conclusión que llevó a promover el control médico de la función tiroidea (hipotiroxinemia) en las mujeres gestantes, especialmente en las áreas con deficiencia de yodo, así como la vigilancia de los niños prematuros.

Cuando se repasa la trayectoria de científicos y científicas es habitual destacar imágenes de la última etapa de su vida: normalmente, fotografías de una persona ya entrada en años a la que no le faltan reconocimiento ni galardones. Este también podría ser el caso de Gabriella Morreale, merecedora de innumerables premios, entre los que además del mencionado Premio Reina Sofía destacan el Premio Nacional de Medicina, el Severo Ochoa y el Jaime I.

María Jesús Obregón y Mar Gulis